Nadie es menos que nadie. Ambos sois portaliras
para gloria y orgullo del nativo solar.
Sed corrientes diversas, si queréis, mas sin iras;
confundid vuestras ondas en lo inmenso del mar.
Es el dios siempre joven, cuyo arco es de plata
el que os llama al abrazo íntimo y familiar.
Toda lucha entre hermanos para el dios es ingrata.
Los que montan Pegasos deben juntos volar.
Por el velo de Palas, por el tirso de rosas,
por el coro divino de las musas gloriosas,
no lancen más los arcos ningún dardo mortal.
Que mis vale que entrambos, por un mismo sendero,
visitéis el sagrado bosque imperecedero
donde, bajo laureles, dijo versos Rizal.