Los pegasos relinchan. Sus crines ondulantes
restallan cual banderas en el celeste azur,
y la espuma gloriosa de sus belfos vibrantes
pone constelaciones desde el norte hasta el sur.
Pero los nefelibatas, mas que armoniosos vates,
parecen sagitarios en guerra sin perdón
y así los himnos tienen eco de mil combates
y saltos de felino, el lírico bridón.
¡Ah, de las manos fieras crispadas en las liras'.
¡Ah, de las bocas llenas de apostrofes y de iras
y ¡Ah, de los versos hechos dardos para el rival'.
Las nueve hermanas huyen de las rabiosas diestras;
no hay miel para las bocas que el odio hace siniestras
ni da el laurel Apolo al verso sagital.