Te minarán la senda que te asignó la Gloria;
agotará su flechas contra tu nombre el odio,
y habrá quien rasgar ose las hojas de tu historia,
desde la artera sombra, con el puñal de Armodio,
Mantente erguido ¿obre tu carro de grandeza,
y so en la roja arena como un guerrero antiguo...
para romper los lauros que ciñen tu cabeza
el mísero Maquiavelo tiene un poder exiguo.,.
Sigue, y deja que ladren loa canes de la Envidia
al paso de tu carro, y lancen por sus bocas
la espuma de sus bárbaros rencores y cinismos»
El destino ha fijado un limite a la insidia,
y él te hará ver que puedes a tantas bestias locas
colgarlas de una rama de tus laureles mismos.