En tu retiro augusto con hábil mano tallas
como un Fidias del verso, el mármol de tu estrofa
que tiene un gesto heroico de labio que apostrofa
y un resplandor de gladios en épicas batallas.
Tus líricos arranques no han conocido vallas
y siempre odio tu musa la idea inane y fofa.
Tu verso es un navío desde cuya alta cofa
has descubierto la isla de quietud en que te hallas.
Sigue dando en la noche de nuestro Hogar esclavo,
para fraterno estimulo, el son ardiente y bravo
del arpa que en tu diestra cobra valor divino;
porque no son tus versos sólo tu ejecutoria,
sino prez de los tuyos y eterno halo de gloria
ceñido a las tristezas del pueblo filipino.