El tiempo que se alarga, al mal extraño,
y me muestra mis pasos bien contados,
si término pusiese a mis cuidados
sería a mi esperanza desengaño.
Que el oro, que me tiene en nuevo engaño
los ojos dulcemente regalados,
sin valor, a mis años mal gastados,
el remedio serían de su daño.
Pero si en él se aumenta el dolor mío,
si el oro es, y las luces, inmortales,
y es eterno el valor y altivo intento,
será de amor perpetuo el desvarío
y en las penas, que a todos son mortales,
renacerá contino mi tormento.