Dulces halagos, tierno sentimiento
regalos blandos y amoroso engaño,
que a un rudo pecho y del Amor extraño
fuiste grave ocasión de su tormento,
¿qué dura fuerza y grande movimiento
os deshizo y mostró el cubierto daño?
¿Por qué no me consuela el desengaño
ya que me ofende ver mi perdimiento?
No me distes herida tan liviana
que a lo íntimo del alma no tocase,
quedando en ella eternamente abierta.
Faltaste porque nunca yo alcanzase
del bien que tuve en esperanza vana
segura una hora de alegría cierta.