Ardo, Amor, y no enciende el fuego al hielo,
y con el hielo no entorpezco al fuego;
contrasta el muerto hielo al vivo fuego
todo soy vivo fuego y muerto hielo.
No tiene el frío polo tanto hielo
ni ocupa el cerco eterio tanto fuego;
tan igual es mi pena, que ni el fuego
me ofende más, ni menos daña el hielo.
Muero y vivo en la vida y en la muerte,
y la muerte no acaba ni la vida,
porque la vida crece con la muerte,
tú, que puedes hacer la muerte vida,
¿por qué me tienes vivo en esta muerte?
¿por qué me tienes muerto en esta vida?