Llegue el dolor, si puede crecer tanto,
a desatar esta secreta llaga
que no me deja reposar, y haga
ante quien temo el justo oficio el llanto;
que cuando descubriere de ello cuanto
mostrar se debe a quien tan mal se paga
de mi mal, podrá ser que se deshaga
la sombra del peligro y de mi espanto.
Si no, escondido en esta oscura niebla
acabe a gusto ajeno, mas de suerte
que falte del remedio la esperanza;
porque quien siempre yace en la tiniebla
no espere ver la luz sino en la muerte;
que la gloria de amor tarde se alcanza.