Señor, si este dolor del mal que siento
veo desvanecer en mi memoria
y en olvido yacer la triste historia
que fue dura ocasión a mi tormento,
de España en voz alta y noble aliento
cantaré los triunfos y victoria
y daré en su valor y eterna gloria
el valor vuestro insigne igual asiento.
Mas un dulce esplendor, un cerco y oro
que en crespas hebras arde, una armonía
y gracia que florece y orna el suelo,
una belleza a quien suspenso adoro
impiden esta altiva empresa mía
y en su furor me llevan hasta el cielo.