Puede ser tuerta y linda una mujer,
ya en la princesa de Éboli se vio,
puede ser bella y coja, de ello dio
buena prueba madame «de la Vallier»
Como la de Lenclós puede perder
la juventud y al belleza no,
y aun si los brazos, por su mal, perdió
otra Venus de Milo puede ser
Pero a la más hermosa, a la sin par,
que la nariz se caiga se raíz
o la crezca una trompa en su lugar.
y quedará horrorosa la infeliz
Pues en la conclusión no hay que dudar
¡La belleza consiste en la nariz!