Dicen que la cabeza de Medusa
de tanta crueldad siempre se arrea,
que vuelve en piedra al hombre que la vea
que grande ni pequeño no se excusa
Aquí vive una ninfa que esto usa,
aunque en mirar sus ojos poco emplea;
mas si una vez los abre, así pelea,
que de envidia la muerte está confusa.
No sé si en piedra yo soy convertido,
que en verla ya no oyó, veo ni siento,
y si siento, lo callo más que piedra.
Marfira ha vuelto en piedra mi sentido,
tomen de mí los hombres escarmiento,
y no la mire nadie, pues no medra.