Dilatando, señor, de día en día,
este tiempo me ha vendido caro,
al crecido deseo acude avaro
el premio que tu vista prometía
Encógese de Tytiro la cría,
brama el ciervo, y enturbia el río claro,
rara es el ave, y el pastor es raro,
que el monte y la campaña descubría.
Con toda esta ocasión me determino
como Leandro en mar tempestuoso,
al río, al viento y lluvia, al frío insano.
En paso estrecho, en áspero camino,
Dardanio en la virtud de su Montano
presume de valiente y animoso