No pudo la herejía el fuerte muro
de vuestra fe romper ni la locura
de los que contra el orden de Natura
la claridad dejaron por lo oscuro.
Vuestra lealtad y amor sincero y puro
os tiene colocado en grande altura
donde la fama con su trompa jura
que os ha de eternizar en lo futuro.
Y cumplirá muy bien lo que os ofrece
por cuanto lo tenéis bien merecido
en la pasada y la presente guerra.
Donde de vos fue Dios y el Rey servido
de modo que el renombre os pertenece
que conseguido habéis en esta tierra.