De vos prudente Duque de Arischote
debe Su Majestad bien confiarse
y de sus patrimonios descuidarse
al daros lealtad y fe por mote.
En el flagelo puede y duro azote
con Dios el Alma vuestra recrearse
y la de los dos malvados congojarse
que del convite pagan el escote.
Odiosa unión y odioso parlamento
aquel por cierto fue a vuestra limpieza
traiciones siendo el cisma y fundamento.
Se mostró allí muy clara la firmeza
de vuestro valeroso pensamiento
ganando más renombre y más grandeza.