Cuando con deslealtad la cima estaba
puestas en sustentar a mano armada
tan gran traición y religión malvada
y a Dios esta región y al Rey negaba.
Y cuando cada uno procuraba
quedar muy absoluto en el estado
del divinal castigo descuidado
que ya su perdición amenazaba.
Monsieur de Renfeguien como animoso
de aquellas gentes fue muy diferente
y de la parte puesto de su alteza.
Sirviendo a Dios y al Rey continuamente
mostró muy bien con brazo vigoroso
su muy alto valor y fortaleza.