¿Qué cuerpo yace en esta sepultura?
¿Quién eres tú, que encima estás sentada
mesando tus cabellos, la figura,
sangrienta de tus uñas, y rasgada?
Los huesos y ceniza consagrada
de Aníbal, que a pagado a la natura
la deuda postrimera, y yo la armada
diosa que en las batallas da ventura.
Quéjome de los hados inhumanos,
que a tal varón hicieron tanto mal,
y del miedo y vileza de Cartago;
mas quédome un consuelo en lo que hago;
que él mismo se mató, porque a Aníbal
no pudieran vencer sino sus manos.