Amor me dijo en mi primera edad:
«Si amares no te cures de razón»
Siguió su voluntad mi corazón;
mas él nunca siguió mi voluntad.
tráeme ciego de verdad en verdad;
ya yo sería contento en mi pasión,
que con falsa esperanza de ocasión
me sostenga siquiera en vanidad.
Tanto sería de vana esta esperanza,
que no podría caber en mi sentido
ni en consejo de amor ni en vanagloria,
que finja yo que estoy en tu memoria,
señora, ni lo espero ni lo pido;
que no es bien de afligidos confianza.