¡Quién de tantos burdeles ha escapado
y tantas puterías ha corrido,
que le traiga a las manos de Cupido,
al cabo y a la postre, su pecado!
Más querría un incordio en cada lado
y en la parte contraria un escupido,
que verme viejo, loco, entretenido
del viento, y en el aire enamorado.
Comencé este camino de temprano,
sin estar una hora libre de contienda,
y todo lo recojo ahora en suma.
Rapaz tiñoso, ten queda la mano,
que te daré de azotes con la venda,
y pelarte he las alas pluma a pluma.