Engastada en mis manos fulguraba
como oscura presea, tu cabeza;
yo la ideaba estuches, y preciaba
luz a luz, sombra a sombra su belleza
En tus ojos tal ves se concentraba
la vida, como un filtro de tristeza
en dos vasos profundos Yo soñaba
que era una flor del mármol tu cabeza;
cuando en tu frente nacarada a luna,
como un monstruo en la paz de una laguna
surgió un enorme ensueño taciturno
¡Ah! tu cabeza me asustó Fluía
de ella una ignota vida Parecía
no sé que mundo anónimo y nocturno