Íbamos en la tarde que caía
rápidamente sobre los caminos
Su belleza, algo exótica, ponía
aspavientos en ojos campesinos
-Gozaremos el libro- me decía
de tus epigramáticos y finos
versos En el crepúsculo moría
un desfile de pájaros marinos
Debajo de nosotros, la espesura
aprisionaba en forma de herradura
la población Y de un charco amarillo
surgió la luna de color de argento,
y a lo lejos, con un recogimiento
sentimental, lloraba un caramillo