En la penumbra incierta del historiado coro
disuélvese un perfume como de castidades,
y de la nave inmensa las blancas soledades
invade un leve soplo de virginal decoro
De los erguidos cirios la lágrima de oro
tiembla al errar el vuelo de espiritualidades
que emana de las voces del coro, en suavidades
flexibles, tenues, leves, como hálito sonoro
La vibración postrera se extingue de las voces,
y aun se perciben vagos, como sedosos roces
que pueblan el silencio de los sitiales almos;
y el ánimo interroga, si en la alta sillería
expira lentamente la santa melodía
o inícianse en el alma desconocidos salmos.