Somos nosotros pálido pintores
que diluyendo el alma en la paleta,
esbozamos ensueños de poeta
con justas gradaciones de colores
La trágica expresión de los dolores
forja marco a la cláusula discreta,
si la indomable aspiración, boceta
iris de fugitivos resplandores
En el cielo del arte, los matices
cruzándose en artísticos deslices
simulan espejismos visionarios,
y en el paisaje desolado, abiertos
lirios negros en cármenes desiertos
forja nuestra labor de solitarios
Somos nosotros pálidos pintores
que infundir anhelamos al bosquejo,
la expresión vacilante del reflejo
que agoniza entre lampos tembladores
La dicha que difunden los amores
o el pesar que deforma el entrecejo,
quisiéramos copiar, como un espejo
de una ninfa los rasgos turbadores
Pero, como los copos invernales
el diáfano fulgor de los cristales
opacan con sus gélidos sudarios,
implacable el olvido tenebroso
opacará, cruzando misterioso,
nuestra extraña labor de solitarios