Una trémula sombra reverbera,
acunándose en pómulos por mano
de la vela, que brinda más arcano
a la muerte, su dueña y compañera
Luz que infunde misterio al que ya era
el misterio insoluble de lo humano
en la cripta Y mórbida, ya en vano,
suave azota la pronta calavera
Y parece la vela, voz siniestra
escuchar de la Parca, su maestra,
enseñándole enigmas como alumna
Y una ofrenda le hace de su cera
a la muerte por clase que le diera,
bajo el pie de su lánguida columna