¡Bendecid al Señor! Alzad las manos,
siervos de ayer, sin sangre ni cadenas;
ya ruedan las fortísimas almenas,
murallas de soberbios y tiranos.
Ya no hay persa, ni godos, ni germanos,
ni verdugos cual Roma, o cual Atenas;
que en las cimas del Gólgota serenas
murió Jesús por enlazar hermanos
¡Hermosa libertad! ¡presta tus dones !
Desde el Indo hasta el Rin, del Volga al Tibre
repite tus magníficas canciones
Que tu poder en las conciencias vibre,
para que digan pronto las naciones:
bendigamos a Dios ¡el mundo es libre!