Arde el Báltico mar cuyos Cristales
luminosos reflejos dan al suelo,
desde que aposentaron en su hielo
de Cristina las luces celestiales.
Pervertidos los términos fatales,
del uno al otro opuesto Paralelo
incluyó breve Golfo tanto Cielo,
en asombro común de los mortales.
Y lustradas de puros esplendores
brotan de Tetis las cavernas ondas
de perlas rica numerosa suma.
Y ceñido de cándidos fulgores
vuelve a nacer el Sol entre las ondas
y Minerva cual Venus de la espuma.