En las Sirtes del Albis encallada
yace la frágil barca que procuro
por dilatados Golfos al seguro
reducir puerto de la Patria amada.
De los remos y velas despojada,
en proceloso Mar, con Cielo oscuro,
no diera su experiencia a Palinuro
fortuna más feliz que la pasada.
Si de la arena redimirla puedo,
a las ondas y viento abandonarla
sin consejo del arte determino.
No es de los riegos prevención el miedo,
y que habré yo de hacer para salvarla
contrastando la fuerza del destino.