El suelo de enemigos ocupado,
el Mar al hielo siempre endurecido,
el Aire de contagios corrompido,
el Fuego de alimento despojado.
Es el no poco riguroso estado
a que nos ha la Guerra reducido,
repitiéndose el riesgo padecido,
y faltando el socorro desusado.
Victoriosos de asaltos tan sangrientos
el asedio nos es bien peligroso,
temiendo más a la Inglaterra y Francia.
El favor que le dan los Elementos,
que nos prohíben aun lo más forzoso,
pero todo lo vence la Constancia.