Si la Deidad que la ambición venera
y yo tan enemiga experimento,
ya que el cuerpo le quita el movimiento,
dejar libre el espíritu quisiera.
O sus rigores resistir pudiera
el bien ejercitado sufrimiento,
de suerte que el esfuerzo más violento
triunfo mayor de la constancia fuera.
Al seno de la Patria reducido
del Orbigo las ondas enfrenara
dulcemente la métrica armonía.
Y Cisne de la edad aun no vencido
en acento canoro celebrara
de FEDERICO el nombre y de SOFÍA.