¡O cuán inútil yace! ¡Cuán postrada
esta parte mortal, si ya no muerta,
a todo amago de dolor despierta,
a todo esfuerzo de Virtud negada!
La inmaterial en ella complicada
de su conocimiento más incierta,
y distinguirle con verdad no acierta
de la prisión ha que se ve obligada.
Socorredla Señor, para que pueda
abalanzarse a vos antes que rompa
lazo de meritorias asperezas.
Pues cuando libertad se le conceda
a de volver la formidable trompa
a conformar las dos naturalezas.