En la Holanda, bañada del tributo,
que a todas las calendas paga Lice,
clava una rana viva el infelice
Clito, su esposo, felizmente astuto.
Púsole en odio el adulterio (fruto
del ranicidio, según Plinio dice);
de hoy más ni Tolomeo a Berinice
de casta ni a su Porcia alabe Bruto.
Oh César, oh repúblicas y reyes,
si Lice excede a egipcias o romanas
edificad a Clito estatuas y arcos.
Perezca la ley Julia. Vengan ranas;
pesquen los magistrados por los charcos,
pues hacen más las ranas que las leyes.