Tanto ha podido un pensamiento honesto,
ilustrado de aquella virtud pura,
que ha vuelto racional la parte oscura,
y su deleite lícito y modesto.
El cuerpo frágil admirado de esto,
ya noble con la noble vestidura,
como el villano está, que por ventura
se ve de toga consular compuesto.
En esta paz que con el alma ha hecho
(ya mi interior república quieta),
en nuevo siglo de oro me recreo;
que la razón tiene amistad perfeta
con los afectos dentro de mi pecho,
y por eso es tan noble mi deseo.