Ha llegado mi fe a tan raro extremo,
Fili, que cuando aspiro a descubrilla,
porque la guardo para ti sencilla,
el lustre infiel de la elocuencia temo.
Purpúrea se nos muestra en lo supremo
del aire a varia luz la palomilla,
y cuando el mar sus ímpetus humilla,
en el agua parece corvo el remo.
Pues si la misma claridad añade
tal fraude a la ilusión, que por un rato
la vista humana de las formas duda,
¿obligaréme al peligroso ornato?
¿qué mayor bien que la verdad desnuda,
si con su desnudez te persuade?