Si en la corte no apartas con cautela,
Castro, lo popular de lo exquisito,
las heces hoy del número infinito
tendrás por quinta esencia de la escuela.
Tú pues de ínclitas barbas te recela;
mas, aunque no son ciencia, sino rito
de la ambición, que por el gran distrito
sobre el aplauso de inexpertos vuela,
saluda por estoica la ignorante;
reciba en esto la justicia agravio
de que la indigna imitación saludes;
porque si en la verdad se funda el sabio,
¿por qué ha de resguardarle sus virtudes
la astuta negligencia del semblante?