Mario es aquel que del minturno lago
al África, por él domada, huyendo
le vemos, sus ruinas confiriendo
con las altas ruinas de Cartago.
Filis, de tu altivez el justo pago
en la pintura muda estás leyendo,
pues también hace el tiempo por estruendo
en el reino de amor el mismo estrago.
El cristal en que afilas cada día
tus flechas te dirá mejor la historia
de Mario y de Cartago en tu figura;
y comprendida en la fatal victoria,
tarde concederás que tu hermosura
no fue más que una breve tiranía.