De los dos sabios son estos retratos,
Nuño, que con igual filosofía
lloraba el uno, el otro se reía
del vano error del mundo y de sus tratos.
Mirando el cuadro, pienso algunos ratos,
si hubiese de dejar mi medianía,
a cuál de los extremos seguiría
de estos dos celebrados mentecatos.
Tú, que de gravedad eres amigo,
juzgarás que es mejor juntarse al coro,
que a lágrimas provoca, en la tragedia;
pero yo, como sé que nunca el lloro
nos restituye el bien ni el bien remedia,
con tu licencia el de la risa sigo.