Tuya es, oh Lucio, esa canción sin duda
como esa greña es de tu calva lisa,
y, a pesar de la tos y de la risa,
los dientes que en la boca el arte anuda.
Y así nos muestra Erine la tez cruda
del rostro, aunque sin rígida pesquisa,
del pegajoso lustre nos avisa,
verdadera su frente, cuando suda.
Recibe, por los versos que refieres
(pues que son tuyos) pronto y alabanza;
que a un tercero, que en esto funda agravio,
tu fe interior le sirve de venganza;
pues cuando allá en el centro de algún sabio
mueves envidia, tú de envidia mueres.