Mientras gozamos con igual contento,
señor Rector, los días ya perdidos,
en el gusto los ojos detenidos,
no descubrían lo que ahora siento;
en esta soledad mi pensamiento
de espacio os mira, libre los sentidos
de esta fuerza secreta, que rendidos
os da mil pechos, ved el fundamento.
Mi fe os alabe con silencio cuerdo;
si todo el mundo tanto amor os tiene,
grande es la causa de tan grande efeto.
No penséis que os conozco porque os pierdo;
que alguna vez para juzgar conviene
apartar de los ojos el objeto.