Terreno, en cuyos sacros manantiales
suele Marte bañar yelmos y arneses,
y de altas picas las ferradas mieses,
para volver diamante sus metales,
no sin emulación Pomona y Pales
te libran de influencias descorteses,
osas dar flores en ajenos meses,
y el ocio no conoce a tus frutales;
mas ni tu genio próspero te alaba,
ni la que armaste juventud robusta,
como el hijo de Fronto y de Flacila;
él te da el nombre, oh Bilbilis, oh Augusta,
cuando en la urbanidad flechas afila,
con que arma el seno de su docta aljaba.