Este sí, gran Filipo, que es dominio
mayor que el que los reinos te asegura,
pues redujo tu afecto a compostura
tal, que dio a las virtudes patrocinio.
Aunque se aflija, cándido, el armiño
por no admitir mancilla en su blancura,
la que luce en tu espíritu es más pura,
y su designio superior designio.
Émulo de la angélica pureza
triunfó a la sombra del corpóreo velo,
que pudo reprimir su interna gloria.
Sólo el raro espectáculo vio el cielo,
y con admiración de la victoria,
le humilló la cerviz naturaleza.