Como fue a Apolo por los dioses dada
la gloria de poner firmeza en Delos,
libraron tus magnánimos abuelos
la del orbe en los filos de tu espada,
introduciendo aquella paz sagrada,
que, libre de esperanzas y recelos,
asida a su virtud desde los cielos,
a lo inferior su habitación traslada.
Quiere, oh gran sucesor, que con tu ejemplo,
superior fuerza, así las cosas mudes,
que te agradezca el siglo su mudanza.
Para este fin te siguen las virtudes,
porque se críe y crezca esta esperanza
entre las sacras aras de su templo.