¿Has visto al tiempo que en el mar esconde
sus rubias hebras del señor de Delo,
cubrir de luto el cristalino cielo
la enemiga del día? Di, responde.
¿Has visto que en el mismo lugar donde
bordado estuvo el cristalino velo
un bordado terliz de escarcha y hielo
hace que el campo de verdor se monde?
¿Has visto tú abrasarse al mismo fuego
el monte, el prado y ser del mismo modo
lo que hay desde el Antártico al Calixto?
¿Has visto serenarse el tiempo luego?
Sí, mi señor; que ya lo he visto todo.
Y ¿qué se me da a mí que lo hayas visto?