Severa, magna, armónica, sencilla,
avasalla tu mole la memoria,
del entusiasmo flor, del arte gloria,
luz de la fe, del mundo maravilla.
En la extensión de tu recinto brilla,
grande y potente, en óptica ilusoria,
de un poderoso rey la ínclita historia,
emblema de los triunfos de Castilla.
De San Quintín recuerdo soberano,
Orán perfumes, el Japón maderas,
oro te daban Méjico y los Andes;
mármoles el soberbio Vaticano,
y de Lutero, de Mahomet banderas,
por Alba y por don Juan, Lepanto y Flandes.