Dormida Venus que en viviente forma
alientas con descuido la hermosura,
tan hija de la espuma en la blancura
que la nieve en tu fuego se transforma.
Inmóvil Chipre, donde amor te forma,
siendo ciego, su cándida pintura,
del robador de Europa mal segura
pues el honor la oculta si la informa.
Si la ocasión mi dicha me comprende,
dure el engaño donde el alma cierta
busca la Troya que el deseo enciende.
Y pues vives también estando muerta,
no trates mal el sueño si te ofende
pues matas más dormida que despierta.