Este que dividido en polvo horrible
torre viviente fue de su albedrío,
en cuya confesión, en cuyo brío,
Babilonia fue fábrica insensible,
hoy, en el lago de este mar terrible,
océano de tanto señorío,
ni aún el nombre le queda de ser río:
tumba le guarda el piélago visible.
Pasajero, recuerda, mira el Nilo
por siete bocas convertirse en hielo,
llorando su desgracia hilo a hilo.
Así castiga a la soberbia el cielo.
Vivió matando, y por el mismo filo
murió sin duelo por vivir con duelo.