Aguarda, espera, loco pensamiento,
y no lleves volando la memoria
a ver la causa de tu amarga historia,
que doblas la ocasión al sentimiento.
Para el curso veloz y muda intento,
huye la senda de tu fin notoria,
pues ves que el mal publica la victoria
de mi vida, vencido el sufrimiento
Ya, pensamiento, cesa tu pujanza;
llegado habemos a la muerte triste,
posada cierta del dolor amigo.
De ti quiero tomar justa venganza,
y es, pues que tú contigo me perdiste,
morirme yo, y perderte a ti conmigo.