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1600–1629

Al estrago de la predicación evangélica

Anastasio Pantaleón de Ribera

Pregúntasme, porque con tanto ahínco repugné el predicar, pues bien podría con un poco de crítica osadía subirme al mayor púlpito de un brinco.

Confieso Anian, que los talentos cinco son ya sólo una vana parlería; mas con ella, que gana el alma mía, pues si una flecha en las ajenas hinco

Si al oído estragado me acomodo, estrago la doctrina; si la templo con sencillez, a las paredes hablo: ¡O Sacro oficio! ya profano en todo

es Comedia el Sermón, Teatro el Templo, farsante el que predica, autor el Diablo

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